Una manera de decidirse por dos
vestidos de novia que parecen perfectos puede ser el que tenga el tejido
menos 'rebelde': más resistente a las arruguitas y fácil de transportar.
Después de aprender a distinguir tejidos a simple vista llega el momento de decidirse por el más adecuado. No
todos son iguales: aunque la practicidad tenga poco que ver con el
ideal del traje de novia que nos hayamos forjado, lo cierto es que, a la
hora de tomar decisiones, el vestido de novia resulta una inversión más de la boda, que
se debe sopesar con calma teniendo en cuenta otros factores que puedan
influir directamente en el presupuesto final y el estrés con el queramos
afrontar el día B.
Ejemplo de esto es el tipo de tejido que elijamos para nuestro vestido. Una destination wedding, por ejemplo, requiere de un tipo de vestimenta nupcial que no sólo no se arrugue al llevarla puesta: también hay que tener en cuenta el transporte,
y los días que pasarán entre que recojamos el vestido en el taller, y
el momento en que caminemos hacia el altar. El emplazamiento de la
ceremonia también debe entrar en nuestras previsiones: no es lo mismo
una boda al aire libre y en pleno verano, que se preste a tejidos ligeros que no pesen ni arrastren, que en una Iglesia en ciudad, donde podemos apostar por un vestido más armado y con consistencia, teniendo siempre en cuenta que posiblemente debamos movernos en coche en algún momento del día.
En términos prácticos, y si optamos por un vestido de un tejido como el satén de seda, que tiende a arrugarse con facilidad, es importante contar con que quizá debamos volver a plancharlo la misma mañana de la boda,
y disponer de una plancha vertical de vapor con la que poder
deshacernos de las arruguitas que hayan podido surgir durante el
transporte. Dependiendo del tejido, esta tarea puede llevar hasta una hora a
la dama de honor (u otra persona que nos ayude a vestirnos), así que
habrá que contar de antemano con ese tiempo para que no nos consuman los
nervios si el vestido parece no estar listo antes de ponérnoslo.
Los tejidos que mejor disimulan el paso del tiempo durante el día: las construcciones de tul, tanto
en faldas amplias tipo princesa como en las nuevas tendencias que
añaden una capa de malla finísima sobre otros tejidos más rebeldes, y
que hacen el efecto de una pantalla. El tul mantiene su
forma intacta durante todo el día, se puede transportar con facilidad y
da versatilidad a casi cualquier vestido, independientemente de la
silueta que elijamos. El encaje sería el segundo en la
lista de los tejidos todoterreno; también disimula las horas acumuladas
durante el día, además de ser un bestseller nupcial desde que Grace Kelly lo pusiese de moda
con su vestido de novia de manga larga en su enlace junto a Rainiero de
Mónaco. Sus variantes: del delicado Chantilly, al encaje veneciano, el
alencón o el guipur.


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